Tijeras y collar

Tijeras para esquilar ovejas y collar ganadero

Espacio MusealiaK

PRESENTACIÓN DE LAS PIEZAS

Las piezas que se presentan son unas tijeras de esquilar ovejas y un collar ganadero, ambos estrechamente vinculados al trabajo cotidiano del caserío. Estos objetos, en apariencia sencillos, formaban parte de las labores esenciales de la vida rural y reflejan la relación directa entre las personas, los animales y el entorno.

Las tijeras de esquilar, elaboradas en hierro, responden a un modelo tradicional utilizado durante siglos. Su diseño, basado en una lámina metálica doblada que actúa como resorte, permitía realizar cortes continuos con precisión. 

Tijeras para esquilar

Tijeras para esquilar ovejas. Fuente: Gordailua

El collar, por su parte, servía para identificar y controlar al ganado, y en muchas ocasiones incorporaba cencerros cuyo sonido ayudaba a localizar a los animales en el monte.

Collar

Collar ganadero. Fuente: Gordailua

Ambas piezas nos remiten a la importancia histórica del ganado en la sociedad rural. No en vano, en euskera la palabra aberatsa (rico) proviene de abere (ganado), reflejando una concepción de la riqueza ligada a la posesión de animales más que al dinero.

EL TRABAJO CON EL GANADO: PRÁCTICAS Y SABERES

En el caserío, el cuidado de las ovejas era una actividad fundamental que exigía conocimientos precisos y una dedicación constante. El esquileo, realizado generalmente una o dos veces al año, constituía un momento clave. Se trataba de un trabajo exigente que requería habilidad para manejar las tijeras sin dañar al animal y aprovechar al máximo la lana.

Más allá de su función práctica, el trabajo con el ganado se desarrollaba en un contexto complejo de uso compartido del territorio. Los rebaños pastaban en espacios abiertos, a menudo comunales, lo que hacía necesario establecer sistemas de identificación y control. En este sentido, los collares y cencerros cumplían un papel fundamental: no solo permitían localizar a las ovejas —especialmente en días de niebla cerrada—, sino también distinguirlas dentro de un entorno donde diferentes rebaños podían coincidir.

El sonido de los cencerros, característico del paisaje sonoro de la montaña, formaba parte de la vida diaria de los pastores. Cada rebaño podía tener combinaciones específicas, y las ovejas que guiaban al grupo solían llevarlos, facilitando así el seguimiento del conjunto.

CONCLUSIONES

Las tijeras de esquilar y el collar nos acercan a un modo de vida en el que el conocimiento del entorno, la observación y la experiencia eran fundamentales. A través de estos objetos podemos intuir no solo las tareas que se realizaban, sino también la organización del trabajo, las relaciones sociales y la forma de entender la riqueza y el territorio.

Hoy en día, muchas de estas prácticas han cambiado o han desaparecido, pero piezas como estas permiten conservar la memoria de una actividad con profundas raíces históricas. Más allá de su función original, se convierten en testimonio de una manera de vivir estrechamente vinculada al caserío y al paisaje que lo rodea.